¡Por enterrar la bandera! Reviven debate de pertenencia de la luna por Apollo 11

El acto de colocar la bandera como pertenencia ha estado desde siglos anteriores 

Estados Unidos/Redacción MX Político.- Después del aniversario 50 del Apollo 11 y la misión de la llegada a la luna. Científicos e historiadores revivieron la polémica escena en la que Neil Armstrong clava la bandera de Estados Unidos en la luna.

Ni el gobierno de Estados Unidos, ni la NASA ni, por supuesto, los astronautas que llevaron a cabo el acto de la bandera pretendían, en ningún caso, que la Luna se incorporara al dominio de su país. Izar la bandera fue un acto simbólico de culminación de un esfuerzo y un buen truco publicitario ante los cientos de millones de personas que asistían en directo a la retransmisión por televisión, por no mencionar que también sirvió de guiño indirecto a sus más directos competidores en la carrera espacial.

El acto de clavar una bandera como sinónimo de soberanía y dominio cayó en desuso a finales del siglo XIX y durante los siguientes años se ha convertido en un símbolo de culminación a un esfuerzo realizado… así lo hicieron muchos exploradores árticos del siglo XX en las regiones polares o los numerosos alpinistas que plantaron su respectiva bandera nacional al coronar una cumbre importante.

De todas maneras, incluso si la intención de NASA hubiera sido apropiarse de la Luna, tampoco hubieran podido… Los tratados internacionales referentes al espacio prohíben expresamente el dominio y propiedad de la Luna, así como del resto de cuerpos celestes. En la actualidad están vigentes cinco leyes fundamentales que rigen el espacio: el Tratado sobre la exploración (1966), el Acuerdo sobre salvamento de astronautas (1967), el Convenio sobre Responsabilidad (1971), Registro de objetos en el espacio (1974) y el Acuerdo de la Luna y otros cuerpos celestes (1979).

Estos huecos legislativos propiciaron una interesante actuación en 2015, por parte del Presidente Obama que aprobó la conocida como Asteroid Act, brindando así la oportunidad a empresas estadounidenses que quieran obtener recursos de asteroides. Esta ley aprovecha muy bien las lagunas existentes y crea un atajo curioso: si se respetan los acuerdos internacionales, el fin pacífico de la actuación y el principio de no apropiación del cuerpo en cuestión, cualquier empresa podría extraer y comercializar los recursos de un asteroide, la Luna o incluso en un futuro, de Marte.

Ningún país puede apropiarse de un cuerpo celeste, ya sea cometa, asteroide o planeta, pero gracias a las lagunas de una legislación antigua y poco actualizada, muchos países por su cuenta han empezado a entender que es válido extraer recursos y utilizar económicamente ese cuerpo celeste.

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